Sumérgete en los campos de la locura, delicada niña de mis sueños.
Encuentra el veneno salvador que borre los límites de tu condición. Sé la
brecha que divide los mundos y deambula sin que te vean. Percibe los cantos de
los muertos con la belleza de un corazón sediento. Sumérgete en los campos del
recuerdo, terrible espectro de inocencia retorcida. Enciende una vela en
silencio y susurra en soledad tus deseos, levántate de la tumba que encierra tu
mente en tu cuerpo y regalame una flor antes de que se acabe el tiempo. Ríe
sobre los cuervos fétidos del remordimiento, y recibe sabiduría de ese Ángel
negro. Transmuta la piedra maldita de tu apatía en este desierto, y olvídate de
las caricias y de tiernos recuerdos. Si la sonrisa desfigurada de tus sueños se
presenta en compañía del miedo, una ofrenda a las estrellas será suficiente
alimento. Sumérgete en el abismo de tus pensamientos, busca los sellos que te
mantienen prisionero y libérate de la carga de ser quien estas siendo.