Me vínculo
con aquello,
a lo que
estoy sometido.
Profundamente
resguardo el secreto
-la llave
del abismo-
Transmuta mi
encarnación...
déjame
sentir tus anhelos...
Confúndeme
entre espasmos,
guíame a tu
templo.
No te lleves
a la tumba,
el relicario
perdido
de los
recuerdos.
Símbolos de sabiduría,
ciencia
perdida.
Madre santa
de lo absurdo.
Horroriza mi
canto,
tu musa desposeída.
Encarna una
vez más
en este sermón
sempiterno
tu
deslumbrante
fulgor
demencial.