Aquellos
viejos pretextos,
hoy
marchitos,
tal vez
fulminados
en un rayo
de olvido.
Viven bajo
el deseo
de hallar lo
que se esconde
tras el
velo.
Tal vez,
entre los espejos,
mis anhelos
hoy perdidos,
resurjan de
la niebla
y reformen
el laberinto
Una
silenciosa guerra
se apodera
de las raíces
de aquello
que fue un error
en la
pradera de lo indefinido
¡Desciende
al reino de los malditos!
¡Escucha las
pisadas de los perdidos!
Vuelve a las
raíces,
ahógate en
un delirio,
aíslate en la
oscuridad
y despójate
de tu ser empobrecido.