Enciérrate
en los confines
de un páramo
cristalino.
-ven a mí-
Extiende tus
sentidos
hacia los
rincones de lo indefinido
Allí entre
ventiscas y susurros
o en una
brecha de lo infinito,
se halla tu
secreto,
y mi
fortuito destino.
Hoy no
entiendo mis mentiras,
mis
pensamientos, ni lo que digo.
Estoy
abrumado, desorientado y perdido.
Di la
palabra, señálame el camino,
o no digas
nada, no sientas nada,
hace tiempo
que abandone mi designio.
Pídeme que
regrese
o que me
retuerza en un delirio
Pero ya no
le hables a los espejos
cuando tu
mirada ausente,
se pierda en
el brillante cirio.
Escoge tu más
bello manto
y acompáñame
en el marchitar
de esta débil
serenata de sueños...
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