Presión,
mis manos
tiemblan.
Presión,
la vista se
nubla,
ante mí,
penumbra.
Una figura,
el sueño me
desdibuja.
Presión,
las horas
pasan,
el tiempo se
dobla,
mis piernas
ceden,
su presencia
me abruma.
Melancolía, desinterés,
en mis oídos
susurra.
De apatía,
mi alma se
inunda.
Presión, presión.
Nuevamente
baja
a las salas
negras de mi alma,
cada día
habita,
la bestia en
su morada.
Y mi presión
baja...
mi presión
baja...
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