como un dios
insaciable.
En mi sueño más
censurado,
la necesidad
es un hábito,
la insatisfacción,
un obsceno
canto.
Temo ser
atrapado,
en la orgía
astral de mi deseo.
No me
despiertes, no digas mi nombre.
Desnúdate
ante mi templo,
dancemos en
silencio.
Sacúdeme con
tus suspiros
y róbame el
aliento.
Vampiriza mi
energía con tu beso
Magnetiza mi
sangre con tu cuerpo
Acaricia mi
alma con tu cruel deseo
Y dame el
poder,
del éxtasis más
placentero.
Ensuciemos
la creación
con nuestro
sexo blasfemo.