Cruel deseo
que implore en las sombras, embriagaste mi noche con tus espantos, y del terror
obtuve conocimiento. Poblaste mi corazón con fantasmas para que el delirio no
me deje ver lo mucho que aun la extraño.
Pero atravesé
tus campos de esplendidos laberintos y tus espejismos de mágicos símbolos, rocié
las flores de tu templo y con mi ofrenda
obtuve entendimiento.
En aquella
esquina desolada del alma, bajo las negras ramas del caos hundí mis pies
en alquitrán y recordé tu nombre, tu
sonrisa desfigurada y tu canto pagano.
Y rogué a los espíritus que sostengan tu corazón en
mi altar
-Sumerge tu corazón
en el océano de mil delirios-
Respondieron
en tu llanura apocalíptica
-Sería una
ofrenda que purificaría tu alma-
Susurraron
en tu pradera despoblada
¡Cruel deseo
de las sombras!
¡Ábreme las
puertas del universo!
¡Remuevan de
mi mente los ecos del adiós!
¡Ábreme las
puertas del universo!
Concédeme el
olvido de aquello que nos separo
¡Ábreme las
puertas del universo!
Y devuélvanme
al onírico deleite de su canto sobrenatural...