Vagabundo
andar en el nexo del silencio. Fantaseo con los vicios que exuda tu cuerpo. Merodeo
por rincones que seducen el delirio. Reduzco mi alma y la entrego, solo cenizas
u eterno olvido. Exclamo a los vientos, lleno
de orgullo en mi pecho -desafío a los vivos y a los muertos- Y Que ninguna rosa
sea jamás enterrada en este jardín. Que
nunca se derrame una lagrima en este placer sin fin. Y que los corazones
marchitos se pudran y que los sueños muertos jamás florezcan. Pero que tu
mirada contemple mi existencia profana, que tus caricias caigan en esta danza Y
así al devorar tu alma una nueva eternidad nos alcanza
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