Las costas
de tu salvaje mar, cálidas y atractivas me conceden la oportunidad de adentrarme
en la incógnita de tu sonrisa lunar. Un espejo de infinito malestar me encierra
en un laberinto que me impide pensar. Pero
libre de las cadenas puedo observarte andar, y si mis grilletes se aflojaran, a
tu lado desearía caminar. Abre la puerta de mi prisión y ahoga todas las
promesas llevame a donde mi corazón no imagina, puedes hacerlo enseñándome tu
salvaje libertad
No hay comentarios:
Publicar un comentario