La tempestad se forja donde las sombras de los muertos se arremolinan en su miseria y sus gritos. Los guardianes silentes y los dioses caídos piden ser escuchados y pronto se alzaran sobre la dura realidad que los aleja de este mundo. Ellos conocen la verdad y están observando, esperando a la humanidad. Ábreles la puerta y alivia su malestar. Cuando el sufrimiento de los muertos lastime la carne viva de este mundo, la barrera que nos separa se quebrara con palabras que traerán una nueva libertad.
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