Estoy adormecido pero estoy mirándome. Soy como la imagen que rebota sobre sí misma en mil espejos. Escucho voces que alivian la pena, son solo un susurro pero tienen poder. Tengo el cráneo destrozado, pero aun puedo pensar. Tengo los ojos marchitos, pero aun puedo ver. Tengo la piel podrida y aun te puedo sentir. Y mi corazón tiembla y sueña, golpea y bombea con el ritmo de tus canciones malditas y eternas que siempre resurgen para despertarme de este sopor.
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