Me escuchaste desesperado
poseído por la ira
y la locura
Sostuviste un
espejo de barro
en la tormenta que
arraso mi ser
Y me diste la
llave...
La llave que es un
sueño
Y amaste el suelo
donde cayó mi
sangre
Y armaste un
cuento
en cada beso, en
cada instante
Tu y yo
teníamos un
profundo lazo secreto
Y yo nunca debí
cruzar
El desierto de
tumbas
El sembradío del
amargo recuerdo
El sendero del
reproche y el desencuentro
Y ahora los
diablos
atormentan mis
recuerdos
Sombras malignas
se agitan
danzan sin
remordimiento
Dame un abrazo en
silencio
o escribí mi
nombre
en tu cuaderno de
tiempo
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