Abriré mi
mente,
como un
desafío hacia lo divino.
Aceptare tu
caricia,
mas allá de
mi tiempo ausente.
Inhalare tu
vida robada,
revitalizando el eco,
de lo que
alguna vez,
forjo mi
sueño perdido.
Seguiré el
anhelo,
la fantasía
de mi regreso,
hasta que un
trance de luna,
me libre de
este encierro.
Dentro de mi
ser,
un secreto
destino,
un saber
adormecido,
un soplo del
alma.
Dormido en
mi tumba,
se sostiene
sin tiempo,
tu presencia
liviana,
tu mirada
delicada,
y tus
ofrendas a los muertos.
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