Tengo los
ojos cerrados y los deseos dentro, tengo una espada en la boca y una serpiente
como pluma. Estoy en una tumba pero creo que no estoy muerto-mirame- solo Dios
sabe que estoy despierto. Siento cosas moverse bajo mi piel, y extraño el cálido tesoro de tu risa. Pero se
enredan las ideas y se oxidan sobre mis huesos.
El afecto me aniquila con su dolor, los recuerdos se borran y escriben
una tétrica canción. Y no hay forma de olvidar tu sonrisa, desfigurada por mi
corazón.
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