Fluctuantes
son las mareas que sacuden este corazón, vibran sobre la esperanza y la devoción.
Son las gotas de placer que se escurren en nuestro atardecer, entonces la luna
florece y los gritos enmudecen, lo placido y lo invisible se vuelve imperecedero justo cuando beso tus
labios. Tengo un agujero en el pecho y es el lugar que destine para proteger tu
alma. Allí duermen las eternas llamaradas inconscientes, en la pedregosa cámara
de nuestros sueños.
Para laura
Belen Attila
devoción
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