lunes, 13 de mayo de 2013

Dedicado

Fluctuantes son las mareas que sacuden este corazón, vibran sobre la esperanza y la devoción. Son las gotas de placer que se escurren en nuestro atardecer, entonces la luna florece y los gritos enmudecen, lo placido y lo invisible  se vuelve imperecedero justo cuando beso tus labios. Tengo un agujero en el pecho y es el lugar que destine para proteger tu alma. Allí duermen las eternas llamaradas inconscientes, en la pedregosa cámara de nuestros sueños.


Para laura Belen Attila

1 comentario: