Recuerdo el
camino de la condenación y el suspiro
solitario de su recorrido. No es lo que parece cuando la espiral de la inconsciencia brilla guiándote en la oscuridad. No es lo que
parece cuando en una tormenta se revelan
marcas misteriosas. Las palabras viajan grabadas en piedras
místicas, mágicas e inexplicables, arrastradas por un río de sangre. En la
carretera del olvido el universo te abre las puertas del destino, una vez más, dentro
de un torbellino arde un abrazo de luz ¿o es otro amanecer? Y guiado por la
sangre son los recuerdos los que te entierran. Y morimos solos, desconcertados,
con un poder imaginario, guiados por la sangre y el miedo al olvido.
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