Imprime, tu
aroma fecundo
en mi alma
marchita,
la rosa de
tu encanto,
el hechizo
de tu espina.
Deja fluir
el canto,
directo
desde este frenesí.
Bebe el
elixir tirano,
en el
aquelarre sin fin.
¡Pudre sus raíces!
Amargo
desenlace del sufrir.
Róbale tu
cruel sonrisa,
a ese
atrevido arlequín.
Y que nunca
dances
en mis
sueños o la ilusión.
Que nunca
reine sobre nosotros,
el juego de
la culpa y el perdón.
¡Reúne hoy!
tus sales y tus hiedras,
¡Desnúdate
hoy! ante el circulo y las piedras.
Imprime tu
aroma fecundo,
en el lejano
eco de mi sentir.
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