Despierta...
en la confusión
de la medianoche.
El canto
fúnebre de una diosa marchita ,
te susurra,
te asalta,
su melodía
te arropa,
y la
nebulosa te abriga.
El encanto
de los sueños profanos
está
esperándote.
¡Ríndete!
¡Entrégate a
la danza!
Oye el ruego
de la siniestra dama
Cubre tus
heridas con el manto negro de la noche.
Ponte tu
mascara y contempla el show.
Tras la
neblina se haya el éxtasis, la comprensión.
Déjate
atrapar por sus garras,
deambula en
su espejismo de almas
La caída
febril en esta espiral
se eleva
hasta el signo
que en
aquella guerra olvidada
corrompió tu
inocencia
y te arrebato las alas.
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