martes, 16 de abril de 2019

Serenata de un romance muerto.

La herida en tu brazo
-cicatriz deseada-
Fue la firma hechizada
-el sello de un pacto-
que buscaba calmar tu dolor.

Bruja de la sangre y de la tierra
Te pido que escuches mi canción:

En los confines de tu mirada,
encontré el templo de una Diosa.
Dormía, en una eternidad narcótica,
incapaz de despertar,
se hallaba sumida con ternura,
en su ensoñado bienestar.

Te advierto, en mi siguiente estrofa
Lo que mi canción puede revelar:

Cuídate de mí desbordante anhelo
mantente alejada de mi tormento.
Mis plegarias son dichas en secretos.
Aleja tu sombra de mi sueño,
el dolor es la tinta del consuelo.
Aléjate para que no te espante
la fiereza de mi amor hambriento.

Y así como te advierto de mi sed,
te deseo, elevándote en el tiempo.
Resurgiendo de tu pavor
Siendo la Diosa de tu Reino.
Gobernando con poder tu cielo
Habiendo logrado tus sueños.

No me quiero explicar,
ni que entiendas lo que siento.
Escucha mi serenata en el desierto
tu alegría la pagara mi silencio.



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