A mi Daemon
A ti,
que te he
susurrado la verdad,
y por capricho te he
contenido,
en el
consuelo de la infinidad.
A ti,
que del
dolor,
apresuraste
nuevos deseos,
sobrevolando
la inmensidad.
A ti,
que en
sueños,
tus poemas me susurré.
Ese miedo
azul...
no te dejara
jamás.
Sera la luz
que veas al final,
si no dejas
que tu mente,
en calma
pueda reposar.
A ti,
que tiemblas
distraído,
espantado
por la memoria.
A ti,
que te alzas
cubierto de
sangre,
en la
batalla colosal,
del espíritu
contra
el mundo
material.
A ti te
prometo,
que concebirás
un pensamiento,
un acto de
verdadera voluntad,
que despedace
el universo,
y te otorgue
la libertad,
de gobernar tu propia realidad.
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