Al caer la
noche...
Los
mensajeros del engaño,
hicieron más
turbulenta la tormenta.
¿Dónde están
tus sables,
tu llave de
oro, tus talismanes?
Les pregunte
¿Vendrán a
robarme los ojos, antaño vendados?
¡OH!
Cruel
caricia que proclama tu anhelo,
sírvete
echar un vistazo a tu profeta.
¡Golondrina,
yo soy su sueño,
cántame,
esta vez, una linda estrofa!
Entonces
respondieron...
El amanecer
nos sorprendió,
en un triste
estado.
Guerreros
sin razón,
ebrios
luchando sin motivo,
apresurando
su perdición.
¡Aun así
todos te amaron con ternura!
¡RECUERDALOS!
Dijeron
Mas yo creí
siempre...
Siempre creí
ser,
quien más
arruinado,
el propio
desprecio había dejado.
Ciego por el
descontento,
tu capricho
te ha nublado.
Replicaron.
Una luz
azulada buscaras,
en la cima
de una montaña
oculta de la
vida, que el amor ha forjado.
No te dejes
hacer más daño...
Me pidieron.
Levanta los
sellos,
de esos
recipientes cabalísticos
Y en palacios que irradian luz
Prometieron…
Danzaran tus
hermanas,
serán libres
de una vez,
abrazaran
sus almas
y veras con
paz, tu corazón arder.
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