Me atrapan
en redes,
de incomprensión
espiritual.
Atiendo tu
llamado.
Entierro tu
calvario.
Como me
ordenaste en sueños.
Como me
miraste,
con tus ojos
ya secos,
muertos por
haber visto la verdad.
Te veo
enloquecida, hermana
Te sueño
vencida, mama.
Lastimada
por el penoso olvido,
gritando en
un rincón astral.
Una caricia
amarga,
es tu
sedienta esperanza,
de encontrar
alivio,
si alguien
tu cuerpo,
bajo tierra
quiera enterrar.
Guíame esta
noche niña,
guíame hasta
tus restos, que
a los
muertos puedo escuchar.
Corta mi
piel,
araña mis
ojos,
si me atrevo
a negar,
que no quise,
mi misión
espectral.
Mi deseo de
ser
quien lleve
tus huesos
a su lecho
final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario