La ponzoña de una flor que tortura pero no mata, se lleva en la simpleza de esta triste serenata. Dame el beso lastimado de un tierno recuerdo. Donde los diablos no cantan su miserable soneto. No pienses mal, amante, madre y hermana. Si los acordes de esta canción hielan la sangre y engañan. Bebe el almizcle de tiranos sueños robados y regálame ese beso dorado que sane mi corazón profanado
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