Te quiero perdida en este sueño, confusa nebulosa que parpadea un canto entre las rosas. Te pierdo querida, entre el viento soberano de tiranos juramentos. Te olvido, mi sueño querido, entre el espanto del negro sabor del amaranto. Ciegas guitarras se alzan en el alba del conocimiento, pero se escurre entre mis dedos la salvia de un dios muerto. Imágenes de eras paganas cubren la tierra líquida en la que estoy cayendo. Amaste a las víctimas del pecado y el vaciamiento, bebiste del cáliz perdido en la marea de un pensamiento. Morrigan querida, me pierdo en las galerías de tu templo, y me guían tus alas de ecos infinitos, y tu boca de tiernos sabores decorados en gritos y si la soledad abre las puertas del abismo, dame un beso para sumergirme en el olvido.
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