He sumergido mi corazón en la tempestad, encontré entre los rugidos monstruosos y las sombras la llave perdida de mis tormentos. He abierto las puertas del inframundo y he liberado mis demonios de su encierro
martes, 12 de enero de 2016
Cadenas
Das
el testimonio de la fidelidad, igual que los viejos guardianes. Silencia tu llanto enceguecido sobre la
burbujeante verdad. Deja la huella
ardiente robada de mi pecho con tu sincera libertad. Estoy siendo prisionero de mis delirios y soy castigado al
no poder verte acá. Hace tiempo que me
impuse este castigo para que ya nadie me oculte
jamás la verdad, pero estoy en una celda y tire todas las llaves. Estoy en una celda y soy mi propio
guardacárcel. Cuando me asomo al mundo
me atacan las miradas y me enredo en sus juegos, no quiero enjaularte no confundas mis deseos. Todo este
mundo me da terror, toda pérdida es una
decisión. Florezco en los campos de mi propia
perdición si alimento la constante sombra acechante de la desilusión. No
quiero perder tu dulce jugueteo pero enséñame cómo hacer para que el miedo no
se imponga sobre el placer de tenerte abrigando mi mente y acompañando mi
perpetuo fallecer. Vuela libre como el viento sin dirección ni resentimiento
cuando de la tumba ya no pueda volver. Estuve rompiendo mis cadenas lentamente
pero aún quedan los grilletes. Dame la alegría de vivir en libertad el momento
que no debo percibir, solo soñar
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