Últimamente
estoy perdiéndome en delirios de nuevas
realidades. Estoy a salvo de mis propias tormentas, durmiendo siempre la percepción que me
abarca. Cada instante es un grito
nervioso, un reproche carente de
fundamento, cuando te vas siento el cuerpo eléctrico e intranquilo, ideas de múltiples mundos me
traicionan engañándome para que pierda
la fe en vos. Cuando me hundo en las
posibilidades que no puedo esconder,
confirmar la sentencia de culpa es regalarle a la locura su privilegiada libertad de esculpir
sobre el mármol de mi mente la historia
que mata el corazón. Las voces que tanto
deseo callar y de las que tanto deseo
aprender son mi propia ilusión, surgen del
demonio de la paranoia que me tiene apresado en su infernal y gloriosa educación. El dolor que
se apodera de mí cuando ya no estás es
inexplicable e imposible de rastrear,
¿te encontrare durmiendo en mi cama al
despertar? ¿Sentiremos el mismo miedo en la madrugada? ¿Vivirás dentro
de mi pecho como un recuerdo o serás el
fuego que haga arder mi locura
eternamente?
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