martes, 12 de enero de 2016

Sin entender

Si podes leer mi mente no te pierdas en los laberintos de la conmoción violenta de mis idas y vueltas. Despedite de muchos de mis consuelos, estoy separándome de mi última excusa. Tengo los remordimientos enterrados y mis otros demonios bien custodiados. Sostengo el manto dual e indeciso de mis moribundas convicciones para mantener la pantomima viva de mis distracciones. No sueño si existo, en el cosmos o en este recóndito limbo. Es la última oportunidad de definir el peso de la balanza, la sombra progenitora del terror gobierna una vez más, también es su oportunidad de tomar el control. Ahora que me ves, ¿cuán sonriente puede ser mi herida? Ahora que me ves, ¿cuán corriente puede ser mi despedida? Sigo siendo un humano, aterrado  de su creador, enterrado en el delirio místico de la existencia. Donde duele es el lugar más profano, donde el corazón ha olvidado, la mente ha resucitado. Si tu amor una locura a restaurado, déjala crecer para que me vaya matando, alimenta la obsesión que perdura y enseña apoderándose de mí, manifestándose en la existencia hasta vida obtener. No estoy deseando entender mis sueños o el destino esta vez, solo busco ser definido por la sombra de una vez. Es la última oportunidad, es hora de crecer o de en un consuelo mortuorio por fin fenecer

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