Una vez
encontraron a un anciano, muerto y deshidratado. Él una vez fue un gran
caballero pero nunca supieron su nombre, parecía que vivía solo y que toda su
vida era una incógnita. Estaba obsesionado con el miedo de ser olvidado, y
nunca supieron su nombre. Su casa era hermosa, hermosa y oscura, no tenia fotos
ni luces y sabían que vivía solo. Tenía
un jardín de colores y aromas. Tenía un jardín luminoso y vital. Tenía secretos
en sus raíces y frutos. Podías perderte en cada fragancia y tu cuerpo vibraba
de pureza. Pero detrás de las flores y los árboles, detrás de la belleza y la
magia, escondido en las sombras de la angustia, el féretro de una mujer nunca
enterrada, por siempre conservada en cristal. Y nunca supieron su nombre... Pero
la belleza del jardín escondía todo el dolor. Él estaba preparando el paraíso, para
descansar junto a ella.
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