Cuando dejes
de cabalgar en el viento, llámame para que pueda consolarte. Cuando desmontes
de tu creado infierno, en la caída voy a atraparte. Cuando estés por huir no me
pidas que te siga, porque yo voy a
correr por vos a salvarte. Me gustaría besarte
y alabarte desearía necesitarte. Pero ya
no es tu corazón ni tu cuerpo, ahora se trata de nuestra salvación. Podes
correr y podemos correr pero solo sueños
y lágrimas recordamos solo humo de cuando nos amamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario