¿Quién me
obligo a jugar con las piedras ciegas? ¿Quién me envió a bailar sobre la
muerte?¡ Y a cantarle al olvido! Quizás las damas que se entierran, tengan una
respuesta para tanto descontrol y aunque
todos los deseos se los lleva el rio hacia un muro de huesos, no digamos nada, ven aquí bailemos, clamemos, intentemos
esta noche poder dormir, intentemos todo el día si es necesario. Llévame hacia
el reino más profundo de Morfeo. No me
despiertes cabalguemos fuera de la realidad y atravesemos juntos la oscuridad, porque
ahí es donde ocultas toda tu luz. Seamos reyes deambulantes, seamos esclavos
suplicantes seamos la pesadilla que atormenta y espanta seamos la mentira y la depravación
seamos la lluvia y la sequia
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