Ella logra
que la música le hable mientras danza el
infinito. Y la melodía de una bailarina sacude los cimientos de un alma cautiva.
El aleteo de una golondrina cuenta la historia que inspira mis canciones. No quiero
regresar y postrarme en el trono divino del abandono. Me encuentro dormido
entre el suspiro del viento mientras acaricio el tejido invisible destinado a
atraparte. Pero no me limito a admirarte, estoy complacido por las mentiras de
tu delirio impalpable, dispárame amor y no te atrevas a fallar. Ella logra que la música le hable mientras
danza el infinito. Entonces besame y
marcame la piel, probemos el sabor de la
libertad y liberemos la mente. Confesame por que corres y pedime que te alcance
y no me digas que estas muy lejos porque yo puedo ir hasta vos escribiendo mis
canciones.
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