Arañazos
clavados en la pared, desenvuelven la ausencia más profunda. Con un grito de
terror llamo a la innombrable arpía que con un suspiro de placer se revuelca
sardónicamente en mis delirios. La fantasía
de un corazón roto ¿qué hace un chillido perdido entre el humo? No necesito mis
sentidos para ser libre, me muevo entre el viento y rozo la silueta de las
hojas y entonces vuelve y se clava, se
oxida y grita, chilla, gime y pide,
calla y sueña, vuela y como un sentimiento todo vuelve a empezar
No hay comentarios:
Publicar un comentario