Danzaba tu
figura entre los elementos, con la delicadeza del viento siempre me abrazaste. Con
la pasión del fuego nos perdíamos en el instante. Fluía mi alma en tu ser, y si
mi cuerpo se enredaba al tuyo era para no separarme de vos y siempre ardía ¿Entonces
que nos separo? ¿Entonces qué te alejo? Me arrastro y tiemblo, grito y corro
sin avanzar. Recorro tus delicias recordando. Estés donde estés te extraño, estés
como estés te deseo. Estés enojada o muerta no puedo cerrar mis ojos sin oír tu
risa y me alzo para poder pensar que en algún lado vas a estar mejor sin mi
No hay comentarios:
Publicar un comentario