Ya no hay
nada. Salvo lo que puedo tocar. Lo que no me rodea me posee. ¿Cómo se que me
miras?-si no quiero verte ¿Cómo se que lo diré? -si es que no me escuchas ¿Que
hare cuando las flores se hayan marchitado? Lo que admiro cae. Lo que absorbo
muere. Y cuando lo encuentro no sé lo que es. Excepto la neblina, la nebulosa
neblina que es mi mente. Y ni siquiera me reconozco cuando se apreta el gatillo.
La desesperación no atascara esa bala…
No hay comentarios:
Publicar un comentario