Estoy en el
jardín de las delicias olvidadas. Estoy entre un corazón roto y su dueño. Vengo
de un mundo ardiente. Dicen que este mundo es una delicada caricia ardiente y
si no esperamos que duela nunca vamos a conocer su tacto. Sin que te afecte la
verdad, cobíjate en los sueños de tristes fantasmas de afecto. Y aunque los
muertos entiendan que todo lo que saben es mentira. Entonces volaran junto a las golondrinas, soñaran
con los gusanos en su reposo y aunque todo sea mentira por lo menos descansaran.
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