Cae el
veneno directo desde este corazón. Este que sopla esperanza como un motor. Un
motor eterno de esperanza. Un movimiento de socorro fluctuante, hacia el gran
lago de lágrimas. Cuchillas, aquellas que brotan en los campos desiertos de mi
alma. Egoísmo, el resultado final de un alma pervertida, observando el
crepúsculo y el amanecer en ella espero verte sonreír. Someto mi existencia a
un continuo deseo. Brazas ardientes del cuerpo de dos amantes danzan en la
tempestad. Pero las tormentas siempre acaban, aunque mis sueños jamás lo harán y todo me arrastra
al instante que tanto deseo, poder besarte aunque seamos cenizas poder besarte
No hay comentarios:
Publicar un comentario