Cuando voy a
una fiesta agarro un arma y les grito a mis amigos. Ya no necesito píldoras que
pongan pensamientos en mi cabeza. Cuando las vacaciones se acaban una bala en
el cráneo todo puede complicar. La muerte es una amante muy difícil de
complacer. Y entonces me voy al cabaret y digo tu nombre, ya no me importa que
estés. Todos los días espero las delicias de tu corazón pervertido. Te regalo
un sueño en el que podemos volar donde nos despedimos de un mundo egoísta amando
una carcasa sin vida tras otra.
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