Nadie juega
con unas piedras ciegas, decapitadas, sus víctimas sonreirán. Décadas, de
ausencia nefasta traen memorias, y un ángel salpica brea agitando sus alas ¿Que
sucedió Lucifer, el día de tu caída? Entonces la danza macabra me despierta una
noche y me invita al festejo y una estatua de alas negras me llama con la
melodía de una flauta. Se olvidan las cadenas de esta triste limitación. Se
desatan y confronto…todos somos huesos… y bailamos rodeando la luna y cantamos
y agitamos los brazos hacia las llamas pero jamás sonreímos en este desenfreno y
así es como se vive en el infierno, agitando las manos hacia el cielo todos
somos huesos. Agitando siempre las manos hacia el cielo.
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