Cuando
se marchita una diosa, todos miran atrás.
Todos recuerdan como era al danzar. Cuando se muere una bailarina, todos miran
atrás, tal vez para evitar recordar nuestra propia mortalidad. Cuando te
acercas y te desprecio, es el pasar del tiempo lo que amarga mi corazón. Mi
único contacto con la luz es el deseo de hacerte feliz. Fue este siempre mi
juramento, hacerte feliz. Pero siempre miramos atrás, cuando las golondrinas
dejan de volar sabemos que a los gusanos vamos a alimentar. Ya no recordàs tu
primer orgasmo y yo no recuerdo como amar y me marchito como aquella diosa, me
marchito y mis promesas quedan atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario